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vacio 30 Aniversario Peine del Viento
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"En un extremo de la bahía donostiarra, a los pies del monte Igeldo. Allí instaló en 1977 Eduardo Chillida su obra preferida, el Peine del Viento, con tres espectaculares piezas de acero aferradas a las rocas y rodeadas del mar. Treinta años después, Donostia-San Sebastián celebra el aniversario de este espacio mágico, ejemplo único de armonía entre arte y paisaje”.

 

El Museo Chillida-Leku , las principales instituciones de Euskadi ( Ayuntamiento de Hernani, Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián, Diputación Foral de Gipuzkoa y Gobierno Vasco) y distintas entidades culturales vascas, están cerrando la programación de actividades en torno al peine del Viento que se desarrollarán durante 2007 y que contarán con exposiciones, conferencias, conciertos y espectáculos, rutas guiadas y actividades educativas.

 

 

Noviembre 08

Hormigón

 

El hormigón aparece en la obra de Eduardo Chillida en los años 70, aunque como el mismo declararía, llevaba “rumiando” la idea de utilizarlo mucho tiempo antes. Sobre todo esta presente en obras públicas ya que las características del mismo, le permiten realizar trabajos de gran tamaño y durabilidad. En el museo contamos con una única escultura en este material, Homenaje a Jorge Guillén (en la campa situada a la derecha del acceso principal, ver la imagen).

 

El hormigón, según la definición en la Wikipedia “resulta de la mezcla de uno o más conglomerantes (generalmente cemento) con áridos (grava, gravilla y arena), agua y, eventualmente, aditivos y adiciones. El cemento se hidrata en contacto con agua, iniciándose complejas reacciones químicas que derivan en el fraguado y endurecimiento de la mezcla, obteniéndose al final del proceso un material con consistencia pétrea”. Es un material que se usa en la construcción y que sólo en la segunda mitad del siglo XX, se introduce como material en la escultura.

 

Eduardo Chillida buscaba unas características muy concretas en el hormigón. Por eso y porque entendía el arte como un camino de investigación, de “hacer lo que no se sabe” dedicó muchos esfuerzos a experimentar con distintos compuestos. En esta investigación y en la posterior elaboración de las esculturas públicas, contó con el apoyo del ingeniero José Antonio Fernández Ordóñez.

 

Muchas de las esculturas de hormigón, se ejecutaron en Arganda del Rey, cerca de Madrid. Eduardo Chillida con la ayuda de diversos colaboradores realizaba una primera versión a escala real de la escultura en poliestireno expandido (corcho blanco) que después recubría con tablas de madera para realizar un molde llamado encofrado (ver en la imagen el encofrado del Elogio del Horizonte). Tras retirar el poliestireno, se vertía el hormigón en estado líquido en el encofrado. Una vez seco o fraguado el hormigón, se retiraba el molde, quedando la escultura en hormigón preparada para ser enviada al lugar para el que había sido ideada. También empleó el escultor en algunas ocasiones el hormigón armado, es decir, el material con una estructura metálica interna para dar estabilidad a la obra.

 

En el caso de algunas obras de dimensiones monumentales, el vertido del hormigón se hizo in situ. Un ejemplo es el Elogio del horizonte de Gijón. Esta escultura se sitúa en lo alto de un cerro frente al mar, creando un lugar desde el que las personas pueden contemplar el horizonte. La escultura actúa como un puente entre la escala de la persona y la de la inmensidad del mar. Eduardo Chillida da al espacio un tratamiento arquitectónico convirtiendo sus esculturas en lugares donde las personas tienen acceso. Otros ejemplos son la Casa de Goethe (1986, Frankfurt, Alemania) o Gure Aitaren Etxea (1987, Gernika).

 

En las esculturas de hormigón cobra especial importancia el tema del peso y de la levitación. Chillida “utiliza el peso para rebelarse contra el peso” y consigue que las piezas de varias toneladas parezcan ligeras. Esta idea es central en el caso de las enormes esculturas permanecen suspendidas por cables de acero como son: Lugar de encuentros III (1972, en Madrid, Paseo de la Castellana, ver la imagen,), Lugar de encuentros IV (1973, Museo Bellas Artes de Bilbao) o Elogio del Agua (1987, Barcelona, Creueta del Coll).

 

                        

                                                                                                      

 

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