La escultura de Eduardo Chillida está en continuo diálogo con la naturaleza que le rodea. El escultor no dejó la ubicación de su obra al azar, dándole así protagonismo a la naturaleza que también estuvo en la base de su inspiración.
Es así como, para el solsticio de verano, en colaboración con el pueblo de Hernani que celebra sus fiestas en esa entrada de verano, adaptaremos el trabajo realizado para el día de los museos, convirtiéndolo en una pequeña fiesta en honor al fuego y la noche.
Fecha: 21 de junio de 2005