“Yo con quien de verdad he tenido una relación muy especial ha sido con Pili, toda mi vida. Con Pili, sí. Pili y yo hemos estado juntos toda la vida. Como decía San Juan de la Cruz: “ ya no cuido ganado, ya no tengo oficio; que tan sólo en amar es mi ejercicio…” Amá es una cosa muy seria. Aquí nada hubiera funcionado si no hubiera estado ella”.
Pilar Belzunce De Carlos nace el 9 de octubre de 1925 en Filipinas donde la familia Belzunce posee plantaciones de azúcar. A los 15 años de edad regresa a España definitivamente por lo que no vive directamente la Guerra Civil. La mentalidad de la España de la posguerra choca con la forma de pensar más abierta con que ha sido educada en Ilo Ilo.
Pilar conoce al que será el compañero de su vida nada más llegar a San Sebastián donde Román Belzunce y María de Carlos deciden vivir con sus hijos frente a la casa de los Chillida.
Para entender a Eduardo Chillida hay que conocer a Pilar Belzunce. Ella le apoya en el momento en que Chillida decide abandonar la carrera de arquitectura para dedicarse a esculpir, algo que hasta entonces ni siquiera había probado. Chillida necesita marcharse a París donde en esos años se concentran pensadores y artistas. Desde julio de 1950, una vez casados, Pili se traslada también a la capital francesa.
Pilar es una pieza clave para Chillida. Cree en él. Hay una anécdota que demuestra el papel de fundamental de “Pili” en la vida y obra de Chillida: “Un día en París, desesperado, tras un año trabajando sin que me salga nada, le digo ‘ Pili, nos vamos a casa, estoy acabado ’. Era el año 50 y yo estaba muy serio, enfadado, pasándolo fatal. Se me queda mirando y responde ‘pero cómo vas a estar acabado si todavía no has empezado’. Tras decirme eso es cuando escribí lo de “ tengo las manos de ayer, me faltan las de mañana”. Y proseguí con mi búsqueda.
Desde entonces “Pili” apoyará o animará en todas las decisiones importantes de sus vidas.
Cuando Chillida realiza sus primeras obras pide a Pilar Belzunce que se ocupe de todos los temas económicos para no mezclar nunca arte y dinero y poder centrarse así en la creación de obras con total libertad. Desde entonces Pilar Belzunce será quien negocie con las galerías de arte, se ocupe de toda la infraestructura que rodea a Chillida, quien sea su relaciones públicas y lleve el timón de una familia de 8 hijos.
En 1982 el matrimonio Chillida se embarca en un proyecto que cambia la vida de la familia Chillida y el panorama cultural vasco y que permite al mundo conocer la obra de Chillida en su propia tierra. Pilar y Eduardo descubren casualmente el caserío Zabalaga, una joya de la arquitectura vasca que data del siglo XVI que se encuentra en estado ruinoso, así como los jardines que rodean el caserío. Pilar anima a Eduardo Chillida a restaurarlo comprometiéndose de nuevo a ocuparse de los asuntos prácticos para que Chillida pudiera continuar con su obra creadora. Desde entonces Chillida-Leku concentra sus esfuerzos. Allí se irán depositando parte de las nuevas obras de Chillida mientras Pilar Belzunce trata de rescatar obras vendidas del artista para que en Zabalaga pueda verse la trayectoria del escultor.
Así comienza a hacerse realidad la idea del Museo que inauguraron el 16 de septiembre de 2000. Pilar Belzunce preside el consejo de administración del Museo Chillida-Leku y la Fundación Eduardo Chillida – Pilar Belzunce, creada junto a su marido y que tiene como objetivo dar a conocer la obra y la persona de Eduardo Chillida.
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